La semana pasada os hablábamos de la importancia de conocer bien a nuestro público y darle un contenido que le enamore en la organización de eventos. Si no queremos caer en la tendencia de elaborar producciones con contenidos «me voy a comer el mundo», al estilo de lo que vienen a llamar la psicología pop, conviene centrarse en la medición de las emociones de nuestros asistentes para captar realmente su atención.

Gracias a la tecnología, todo esto es posible medirlo durante el evento sin tener que esperar a las encuestas, ni a las reuniones con el cliente tras el evento. De hecho, gracias a la monitorización de las emociones durante el evento, podremos activar los «planes B» in situ cuando veamos que determinadas cosas no están funcionando como esperábamos.

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Una tecnología que permite hacer esto y que determinadas marcas ya están utilizando, es la tecnología wereable o dispositivo corporal. Gran ejemplo de esto son las pulseras, muy usadas en los sectores de salud, deporte y bienestar. Con estos dispositivos podremos medir determinados rates fisiológicos que nos darán pistas para saber si a nuestros asistentes les está gustando el speaker del evento, la comida que se ha servido durante el catering o la música del concierto que hemos contratado. Además de las pulseras, también se pueden utilizar otros elementos que los asistentes pueden llevar como gafas de realidad virtual, smartphones o cámaras go pro.

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A través de los smartphones los asistentes nos pueden dar mucha información durante el evento. 

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Ya es posible saber si los asistentes están disfrutando del catering sin tener que esperar a las encuestas postevento.

Otra información muy útil en la organización de eventos es la medición de los flujos de tráfico. Gracias a la tecnología, podremos instalar cámaras que nos permitan medir los puntos calientes – los lugares dentro del espacio más transitados-, así como conocer cómo se mueve el asistente durante el evento. Esto nos dará información importante como por ejemplo, cuánto tiempo ha dedicado el público a comentar la sesión que hemos elaborado, o dónde se crean tapones de personas que entorpecen el tráfico y que pueden provocar un incidente.

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En suma, se trata de aplicar técnicas de Big Data en eventos y dejar que pocas cosas queden al azar, con el fin de ajustar en mayor medida las producciones al estado de ánimo de nuestros asistentes.